Estocolmo

El Convenio de Estocolmo es un tratado internacional para proteger la salud humana y el medio ambiente de productos químicos que permanecen inalterados en el ambiente por largos períodos de tiempo. Estos productos tienen una amplia distribución geográfica, se acumulan en los tejidos grasos de los seres humanos y animales y tienen efectos adversos para la salud humana o el medio ambiente.

La exposición a contaminantes orgánicos persistentes (COP) puede provocar graves efectos en la salud, incluidos ciertos tipos de cáncer, daños en los sistemas nerviosos central y periférico, producen desórdenes endócrinos que alteran el sistema hormonal y afectan a los sistemas reproductivos e inmunológico.

Habida cuenta de su capacidad de transportarse muy grandes distancias a través del aire, el agua y algunas especies migratorias y acumularse en los sitemas terrestres y acuáticos, ningún gobierno puede por sí solo proteger a los ciudadanos o su entorno frente de los COP. En respuesta a este problema mundial, el Convenio de Estocolmo –que fue adoptado en 2001 y entró en vigor en 2004–, exige a las Partes a tomar medidas para eliminar o reducir la liberación de COPs en el medio ambiente. La Convención es administrada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, con sede en Ginebra, Suiza.

El texto del Convenio de Estocolmo

Plan de trabajo del Centro Regional del Convenio de Estocolmo

Lista de las Partes y Signatarios de la Convención de Estocolmo

Planes nacionales de implementación

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